Quiropráctica pediátrica


Existen principalmente 3 factores que pueden acarrear desde moderados a graves trastornos en el bebés: estrés físico, estrés químico (infecciones, fármacos, reacciones a vacunas, intolerancias alimentarias) y estrés emocional (transmitido por el entorno).

El estrés físico que recibe la región cérvico-craneal del bebé en su salida por las contracciones uterinas se ve equilibrado de modo normal en los días siguientes gracias en parte al lloro, bostezo y succión. Si el parto es asistido manualmente -más todavía en cesáreas-, el cuello del bebé se ve sometido a fuerzas de tracción de 20 a 40 kilogramos, algunas de ellas con el cuello en rotación. Si se han tenido que utilizar otros métodos como fórceps o ventosas las probabilidades de padecer problemas craneales se verán acentuados.

Esto conlleva que tanto el cráneo como la región cervical sea la zona más afectada en neonatos, repercutiendo en el bombeo inadecuado del líquido cefalorraquídeo, tensión a nivel de las meninges que se transmite a lo largo de todo el cuerpo y por consecuencia alteraciones neurológicas, endocrinas e inmunológicas.

La segunda región más típicamente afectada en bebés es la sacroilíaca, debido dificultades en el parto y a las múltiples caídas en los primeros meses de edad. Cualquier torsión en la pelvis comportará alteraciones en la marcha, una falsa pierna corta y desviaciones compensatorias en columna y extremidades. Los tratamientos clásicos y obsoletos ortopédicos, que carecen de una evaluación funcional, sólo empeorarán muchos de estos trastornos.

Los trastornos más comunes en los primeros años de vida en que suelen encontrarse resultados satisfactorios con tratamiento quiropráctico son: cólicos del lactante (1), otitis repetitivas (2), llanto inexplicado, falta de apetito y torticolis.

En la infancia, la incontinencia nocturna (enuresis) (2) y dolores infantiles, desgraciadamente se descartan como “dolores de crecimiento” o “una etapa pasajera”. Con un adecuado examen quiropráctico se puede analizar qué área del sistema nervioso no está funcionando óptimamente y que región corporal está involucrada en su disfunción.

Varios estudios publicados sugieren que los niños que sufren de trastornos de aprendizaje, hiperactividad (3), dislexia (4) y asma (4) pueden obtener beneficios significativos del cuidado quiropráctico.

Las ajustes en un niño son más suaves que en un adulto. Tienden a responder mucho más rápidamente que las personas de mayor edad a estos tratamientos sin efectos adversos documentados.

Referencias:

1) The chiropractic care of infants with colic: a systematic review of the literature. Explore (NY). 2011 May-Jun;7(3):168-74.
2) The Role of the Chiropractic Adjustment in the Care and Treatment of 332 Children with Otitis Media. Journal of Clinical Chiropractic Pediatrics 1997 (Oct); 2 (2):167–183
2) Resolution of Nocturnal Enuresis and Vertebral Subluxation in a Pediatric Patient Undergoing Chiropractic Care: A Case Study &  Review of the Literature. Journal of Pediatric, Maternal & Family Health-Chiropractic. 2010; 4:143 -149.
3) The effect of hemisphere specific remediation strategies on the academic performance outcome of children with ADD/ADHD.Int J Adolesc Med Health. 2010; 22(2):275-283.
4) Chiropractic Care May Help Children With Learning Disorders And Dyslexia. Journal of Vertebral Subluxation Research. January 2007.
5) Chiropractic care of patients with asthma: A systematic review of the literature. J Can Chiropr Assoc. 2010; 54 (1):24–32